Mentalidad y cultura

Ventana Tiempo, una de aproximación humana de los científicos en el fin del mundo

Ventana de Tiempo, una aproximación humana de los científicos en el fin del mundo

Desde Colciencias, tenemos el propósito de acercar la ciencia a diferentes públicos, buscando fomentar vocaciones científicas en niños y jóvenes, a través de un lenguaje fresco y contando las historias de vida de quienes están detrás de este mundo. Cuarenta días, un buque de guerra, la Antártica y más de cien personas entre científicos, cineastas, hidrógrafos, geógrafos, entre muchos otros, fueron los protagonistas de una expedición científica que se convirtió en una película de ciencia ficción.

A través de la convocatoria de Estímulos, que brinda oportunidades para unir el arte y la ciencia por medio de contenidos audiovisuales, Nicolás Ordóñez, Director y productor de Cine, creó “Ventana de Tiempo”, una aproximación humana de los científicos en el fin del mundo.

¿Qué es Ventana de Tiempo?

Es un documental que se filmó en la Antártica. Es una expedición científica con la Armada de Colombia, en donde participaron cerca de 30 científicos, nos embarcamos 40 días, cruzamos el Mar de Drake y la mayoría conocimos el continente blanco. Esta película es una aproximación muy humana de los expedicionarios, en donde se tocan temas de ciencia, pero también se evidencia lo que significa para el científico cruzar ese umbral e ir a esos lugares remotos donde casi nadie ha ido.

Ver ese sacrificio de estar en los confines del mundo, incomunicados, con una ansia muy grande de descubrir cosas pero al mismo tiempo muy lejos de sus familias, genera transformaciones. Yo fui con la teoría de que cuando cruzas el Paralelo 60 en el Mar de Drake hay algo que cambia en ti, entonces yo me dediqué a buscar qué había cambiado en mis personajes.

¿Qué lo motivó a ver cómo cambiaba la vida de los científicos? Y ¿qué descubrió?

La Antártica ha sido fotografiada por grandes maestros del cine y la fotografía, conocemos en la televisión e Internet registros increíbles de fauna y yo me quise desmarcar un poco de todo esto profundizando en el ser humano, quien realmente siempre ha sido mi interés primordial. Ver cómo empiezan a pasar los días, que además eran muy luminosos, con 22 horas de luz diarias y evidenciar la manera de pensar de las personas comienza a trastabillar, fue un material de estudio espectacular.

Tener la oportunidad de estar con personas tan interesantes, para mis científicos son individuos que tienen un nivel de creatividad demasiado alto y poder presenciar cómo se van tomando las cosas poco a poco, para mí eso era mi propia investigación; yo me sentía un científico del estudio humano en esos lugares remotos.

Y en usted, ¿cambió algo?

Para mí fue una experiencia muy importante en varios sentidos. Un mes antes de embarcar falleció mi padre, quien estaba emocionado porque yo hiciera ese viaje, fui con una carga emocional muy fuerte; me encontré de repente en medio de la nada, en el blanco sobre blanco, realizando el sueño que él quería para mí. Entonces sí me hizo cambiar, ahora soy más paciente, entiendo el tiempo de otra forma, se estiró de manera espectacular.

¿Quién es el personaje principal?

Mi personaje principal se llama Natalia Jaramillo, es cartógrafa, historiadora, piloto, una chica genial que está cartografiando partes del continente donde nunca había llegado el hombre, entonces no estaban mapeadas y se llaman “Bellas durmientes”. A mí me interesó mucho eso porque básicamente lo que ella hace es despertar bellas durmientes a través de su trabajo.

¿Hay alguna historia detrás del buque?

Sí. Nosotros estábamos en el ARC 20 de julio, el único buque colombiano que hasta la fecha ha ido 3 veces a la Antártica y antes era usado para la guerra. Ahora lentamente ha cambiado sus maquinarias de combate por unas de ciencia, tiene un montón de aparatos que se aplican a la investigación, se ha convertido en un híbrido y a su vez ha transformado la mentalidad de quienes lo tripulan. De ser un buque de guerra, de pronto las prioridades han ido cambiando, las personas de la armada que están al interior han priorizado el trabajo de la ciencia y eso para mí ha sido muy interesante.

El ARC 20 de julio es un actor dentro de la película, es la casa de todos los personajes.

¿De dónde surgió la idea de hacer esta película?

De una charla con una periodista científica que se llama Ángela Posada. Ella me contó que en Colombia hacían expediciones científicas a la Antártica, allí me quedó el tema en la cabeza, luego hice el documental de Sea Flower, cuando fue el estreno conocí al Director de la comisión Colombiana del Océano y le hablé sobre mi interés de ir a hacer una película de ciencia ficción a partir de la expedición.

Entonces esa idea mía, muy descabellada, se fue encaminando. Todo eso se mezcló y fue una gran receta, hermosa para mí, en donde tuve la oportunidad de ir allá, interactuar con científicos, con la luz; fue algo espectacular. Yo no sé exactamente el momento en el que surgió la idea, todavía estamos trabajando porque las películas son vivas, hasta que no la pones en el teatro donde se estrena, no se sabe qué género es, se puede escribir mucho, se puede proyectar mucho, pero tú tienes una idea de una película, filmas otra, editas otra y en el teatro ves una nueva.

¿Qué hace única esta producción?

Yo pienso que esta manera de abordar el continente blanco es muy inusual. Normalmente filmamos pingüinos, ballenas, paisajes increíbles, pero muy pocas veces llegamos a entender lo que pudiera sentir otro ser humano en ese lugar tan inaccesible de la tierra. Eso hace un poco diferente esta película de otras que quizá se han hecho en Antártica.

¿Por qué documentar temas de ciencia, tecnología e innovación a través de una producción audiovisual?

La relación entre la ciencia y el arte es indivisible, desde la comunicación, que engloba el cine, se puede aportar muchísimo a la ciencia en la medida en que hacemos visible el trabajo de los científicos; muchas veces pasa que hay genios absolutos en sus laboratorios o campos de estudios, pero no tienen la difusión que quisieran y todo su trabajo se pierde.

Del otro lado también es muy interesante, en el cine y la comunicación siempre estamos habidos de temas, de cosas que contar. Enterarnos de las investigaciones de científicos e investigadores es genial, porque de repente toda esta técnica que tenemos para difundir se llena de contenido, surgiendo una mezcla perfecta. Si es una manera de dar a conocer algo que tiene que ver con el arte, que es libre y te da la posibilidad de explorar herramientas, ese mensaje de los científicos puede llegar incluso más lejos.

¿Qué mensaje podrías decir para impulsar el arte y la ciencia en una sola dirección?

Que hay que aprender a comunicar la ciencia, deben salirse de la caja de siempre. Es necesario entender que existen muchas maneras de contar las cosas. Todo de por sí puede ser muy interesante, valioso e incluso definitivo para la historia de la humanidad, pero si no lo sabemos decir, o si no encontramos la manera indicada para comunicarlo nos vamos a perder en un mar de conocimientos.

Hay que producir cosas irreverentes, la ciencia es amplia, grande, tiene la historia de la humanidad detrás, no hay porque encasillarla.