Investigación

El camino de los niños caleños y wayuu para enviar celdas solares al espacio con la NASA

   

Transmitir el conocimiento es uno de los mayores objetivos y grandes satisfacciones para cualquier científico, así lo reconoce José Darío Pera, uno de los colombianos que ha promovido el amor por la ciencia en niños caleños y wayuu para el desarrollo de ambiciosos proyectos de investigación.

José, doctor en Ciencia de Materiales, hace actualmente su trabajo posdoctoral en el laboratorio de fotovoltaica del Massachusetts Institute of Technology (MIT), en donde investiga la estabilización de celdas solares de perovskita.

Su experiencia y amplio conocimiento en el tema le abrieron las puertas para ser invitado en Bostón, Estados Unidos, a formar parte de Clubes de Ciencia, programa que busca despertar el interés por la ciencia y la tecnología en niños y jóvenes de diferentes regiones y que en Colombia es promovido por Colciencias.

“Esto se da en el 2017, yo estaba en la mitad de mi doctorado, pude venir a Harvard por un tiempo en un intercambio, acá se gestó la idea de clubes de ciencia en Colombia y me invitaron a participar, para trabajar con los chicos en un proyecto”, cuenta.

Para José, que fue beneficiario de Colciencias en la realización de su doctorado, era la oportunidad perfecta para aportar a la ciencia e investigación de su país, en un innovador proyecto en Colombia: La investigación y creación de celdas solares orgánicas y de perovskitas para ser lanzadas al espacio, con niños de Cali y la Guajira.

“Creamos un grupo de ciencias con el grupo alemán y con un compañero del Georgia Tech, Víctor Rodríguez.  Hicimos un sistema de 50 dólares, usualmente la maquina costaría 4000 dólares, esto llamó la atención del programa Cubes in SpaceTM de la NASA, quienes fueron los que finalmente mandaron las celdas al espacio con la Nasa”, explica Perea.

De esta manera, transmitiendo su conocimiento a los niños y trabajando de la mano con más expertos y doctores colombianos, en Cali y Manaure, se han logrado dos lanzamientos al espacio de las primeras celdas solares creadas en Colombia, una en el 2018 y otra en 2019.

“Vimos con asombro el lanzamiento de un cohete Orion Terrier mejorado desde NASA Wallops Flight Facility. En ese cohete viajaron las celdas solares de jóvenes wayuu de la ranchería Ishipa en Manaure, jóvenes caleños, pertenecientes a Clubes de Ciencia y Tecnoacademia ASTIN SENA, y celdas de científicos colombianos en Alemania (del robot FAU) y Estados Unidos (del MIT)”, explica José.

“Días después, el cubo en el que viajaron las muestras, de apenas 9 cm3, llegaron nuevamente a mis manos para darle paso a los estudios de laboratorio fotovoltaico del MIT. Recordé las sonrisas de los jóvenes caleños reflejadas en los cristales mientras visitaban los laboratorios en Alemania. O las miradas inquietantes de los jóvenes wayuu mientras Daniel Cruz (candidato a doctorado en el Instituto de Coloides e Interfaces del Max Planck Institute) les mostraba el procedimiento para la elaboración de las celdas. Ellos quienes serán nuestro relevo generacional en la búsqueda de conocimiento, son la razón para que estos programas existan”, añade.

Para el investigador esto es apenas el inicio, una semilla en los niños y jóvenes colombianos que puede dar grandes resultados a futuro en diferentes áreas del conocimiento. “Colombia puede ser una de las potencias en energía solar, tenemos un país con muchos recursos, niños y jóvenes con vocación científica para formarse en estos temas”, concluye.