Investigación

Agujeros negros, un foco de luz

Agujeros negros, un foco de luz

Desde muy pequeño se inclinó por conocer cuerpos celestes, entender las estrellas, descifrar los cometas e investigar los planetas. Descubrir todo aquello que hubiese en el cosmos era su meta. Con la ciencia inició el camino, con la física entró en el amplio mundo de la naturaleza, con la astronomía viajó a los sin fines del universo y con su pasión saltó al vacío.

Al caer, se encontró con una región finita del espacio llamada agujeros negros, un campo gravitatorio  magnificente, del cual,  hasta el momento, ninguna partícula material, a la que ni siquiera la luz ha podido escapar, Alexander no fue la excepción y sin saberlo él llegó allí para quedarse.

Han pasado trece años desde que está en esa singular superficie cerrada y durante este periodo, en medio de libros ha profundizado sobre el campo de la relatividad general, la física del sol, la mecánica de fluidos no lineales, astronomía, comportamiento de cuerpos celestes y la termodinámica de los agujeros negros, quienes se convirtieron en su gran fuente de inspiración e investigación.

Encontrarse en un mundo desconocido lo ha obligado a dejar la física clásica para aprender nuevos métodos matemáticos, a cambiar las revistas de comics por unas de publicaciones científicas y a profundizar en su conocimiento para abrir nuevos caminos que le están ayudando a comprender aquel lugar hermosamente extraño en el que se encuentra.

Estar allí, le ha permitido ver la ciencia como un todo que se alimenta de la sociedad, la tecnología como la búsqueda constante del mejoramiento en la calidad de vida de las personas, es decir,  que la tecnología es ciencia aplicada, en donde aparece la innovación cuando los científicos encuentran nuevos métodos de pensar la vida humana.

Mientras investiga los agujeros negros, va viendo la luz todo el tiempo. Lo hace a través del conocimiento, el cual señala como la riqueza de una sociedad. Ahora piensa diferente, ve con más claridad, tiene la certeza de todo lo que compone el universo aunque no se pueda ver, y cree profundamente en una Colombia científica, que crece y avanza.

Esa es la historia de Wilson Alexander Rojas Castillo, becario de Colciencias, hoy aspirante a Doctor en Física de la Universidad Nacional de Colombia.